Pacientes de San Roque protestan por las demoras y falta de personal

AROUSA

En la mañana de ayer se vivieron momentos de tensión en el ambulatorio de San Roque. Lo contaba un paciente que llevaba desde las ocho y media de la mañana esperando, simplemente, para que el médico le emitiese unas recetas. No salió hasta bien pasado el mediodía. Y asegura que el ambiente que se respiraba en el centro de salud era cada vez más tenso, porque la misma situación que estaba viviendo él la padecían los demás usuarios, que incluso se enfrentaron al personal, lo que dio lugar a discusiones subidas de tono entre unos y otros. «No había médicos, y solo una enfermera para atender a todo el mundo, y la semana pasada la situación era la misma. Si es porque están de vacaciones, pienso yo que ya estamos en septiembre y que no es normal que no haya personal para atender a la gente».

El problema se repite todos los veranos, porque la población en la comarca no disminuye en temporada estival, sino más bien todo lo contrario, y el personal en los centros de salud baja considerablemente debido a las vacaciones. Lo habitual es que no se refuerce la plantilla, sino que los médicos y enfermeras que están trabajando se hagan cargo del cupo de sus compañeros. Como la carga de trabajo se dobla o se triplica, a veces los facultativos no dan abasto, se producen demoras importantes, el servicio se colapsa y los pacientes se impacientan y a veces pierden los nervios.

Esa situación en cierto modo habitual en los meses de verano se complicó en los últimos días en Vilagarcía, porque hay en la actualidad siete médicos de vacaciones, a lo que hay que sumar alguna baja. El servicio está pues, bajo mínimos. Desde el Sergas se indicó que este año el cuadro de vacaciones lo elaboró el propio personal del ambulatorio, atendiendo a sus necesidades y a las previsiones que había atendiendo a la carga de trabajo.

Quejas

Los que se llevan siempre la peor parte son el personal de administración que atiende a los usuarios, porque son los que reciben las protestas de los pacientes, lógicamente indignados, sin poder ofrecerles soluciones.

Ayer, en San Roque, no se restableció la situación hasta el mediodía, cuando poco a poco los pacientes fueron atendidos y se fueron librando los pasillos. «Lo que no puede ser es que tengan tan poca gente, si no llegan los que hay tendrán que contratar más, porque nosotros pagamos para tener un buen servicio», decía una de las afectadas.