El sábado, a las siete de la tarde, se celebrará una concentración en Ravella contra la desaparición del grupo
19 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Quienes hasta hace unos días integraban el Grupo de Intervención Rápida de Vilagarcía no están dispuestos a dejar morir el servicio de emergencias municipal. Preparados para luchar con uñas y dientes por la continuidad del servicio, han emprendido una campaña de movilización social a la que los vilagarcianos están respondiendo mucho mejor de lo que se esperaban. La rueda empezó a girar el lunes, con la apertura de una campaña de recogida de firmas que está resultando todo un éxito. En las primeras doce horas habían logrado más de 800 rúbricas de apoyo, y ayer por la tarde esa cifra se había quedado pequeña. «A la gente, en cuanto le decimos que es por lo de Protección Civil, firma sin dudarlo», explicaban algunos de los jóvenes que, bajo la lluvia, salieron a buscar apoyos para el servicio de emergencias.
Pero la recogida de firmas es solo una de las acciones emprendidas por los integrantes del Grumir. Ayer por la mañana, la ciudad apareció empapelada con esquelas. En ellas se narra todo lo ocurrido en los últimos días desde la óptica de los afectados. Los servicios de emergencias de Vilagarcía, dice el texto, fallecieron tras doce años de vida. En la esquela se ruega a los vecinos del municipio «unha solución urxente para a súa subsistencia e que asistan para a súa non desaparición ás distintas convocatorias de presión popular que se celebrarán nas distintas datas a sinalar».
Los carteles con esta esquela no parecen haber gustado nada en Ravella. Quizás eso explique que los operarios municipales invirtiesen parte de la mañana en retirarlos de las calles. En ese operativo participó, según el Grumir, el servicio de limpieza, el de obras, el de mantenimiento y el de jardines. «Dijeron que era una campaña de limpieza de publicidad, pero solo quitaron nuestros carteles», explican los ex componentes del cuerpo de emergencias.
El esfuerzo de los operarios municipales no sirvió de gran cosa: por la tarde, quienes sostienen la campaña del Grumir volvieron a la calle para repartir los pasquines en comercios y establecimientos. En sus escaparates lucen, desde ayer, sin problemas.
En esos carteles se anuncia ya el primer gran acto de protesta convocado. Tendrá lugar el sábado, a las siete de la tarde, en la plaza de Ravella. A esa hora y en ese lugar han sido citados todos los vilagarcianos para protestar por la desaparición de un servicio que sus integrantes consideran fundamental para garantizar la seguridad de los vecinos.
Los efectivos del Grumir confían en que a la concentración acuda un número importante de vecinos. Visto el número de firmas de apoyo obtenidas, su esperanza parece estar justificada. «Lo cierto es que nos produce una gran alegría ver que la gente valora el trabajo que estábamos haciendo», dice uno de los portavoces del colectivo. Otro aclaraba: «Nosotros ni estamos en contra de los bomberos, ni estamos luchando contra ellos. Pero no es cierto que Vilagarcía esté segura, porque en el parque hay tres personas. No se puede vender la moto de que las emergencias están perfectamente cubiertas».