Los ladrones se llevaron tres bandejas con joyas de oro y otras piezas
16 sep 2011 . Actualizado a las 06:00 h.La relojería situada en la calle Pardo de Cela de Ferreira do Valadouro sufrió un robo en la madrugada de ayer. Los ladrones dieron el golpe a las 6.20 horas de la mañana, una hora bastante avanzada para una acción de este tipo, ya que a esas alturas ya hay movimiento de trabajadores por el pueblo y, en este caso concreto, faltaba poco para que abriera una cafetería próxima al establecimiento, que empieza a funcionar a las siete.
Según explicó una de las propietarias, los ladrones se llevaron material valorado en unos 16.000 euros; lo más valioso eran las tres bandejas con piezas de oro que había en el mueble del mostrador (pulseras, colgantes, chapas, juegos de sortijas y pendientes); también se apoderaron de dos cajas que contenían corales, piedras y perlas; de varios relojes Certina; unos 400 ó 500 cristales de relojes, así como una manta de pulseras de relojes de acero de la marca Armis y una caja de relojes viejos que estaban para el desguace y que no tenían valor.
Por la rapidez con la que actuaron, el robo parece obra de profesionales. Para acceder al local reventaron primero el bombín de la persiana exterior de corredera, que es completamente tupida y de metal; luego destrozaron la puerta de aluminio y cristal.
Según explicó una de las afectadas, nadie vio nada, pero si que sintieron sonar la alarma, ya que una de las dueñas vive en el edificio. Cuando el dispositivo saltó ella y su marido bajaron para ver que estaba ocurriendo, pero para entonces ya debían de haberse escapado con el botín. Según explicaron, ya ni siquiera se atrevieron a entrar, ya que al ver, desde la puerta trasera, que entraba claridad, se asustaron, cerraron de nuevo y llamaron a la Guardia Civil.
Da la impresión de que los cacos se marcharon por la carretera que conduce a Viveiro, ya que una de las cajas (la de las pulseras), vacía, fue recuperada por la Guardia Civil en el cruce que va al colegio de la localidad y la de las pulseras de acero la encontró una vecina más arriba, en Tanín, con los artículos todavía en el interior. Tampoco descartan que tomaran otra dirección y dejaran la caja y la manta para despistar.
Una de las dueñas oyó la alarma pero ya no vio a los ladrones cuando bajó con su esposo