Los hoteleros esperan salvar el verano aunque las reservas se demoran
03 jul 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Los veranos en tiempo de crisis se parecen poco a los de épocas de bonanza. «Pero uno se acostumbra -afirma un hotelero viveirense- y este tampoco lo veo mal». En el sector turístico mariñano se respira una mezcla de incertidumbre -«las reservas se hacen cada vez más tarde y nunca tienes garantía ni seguridad de qué va a pasar»- y un moderado optimismo -«en los últimos años acabamos llenando, a pesar de todo»-.
Los empresarios ven algunas luces en un panorama general poco halagüeño. «Ya no hay el bum, bum, bum de los 20 primeros días de agosto, cuando podías llenar varios hoteles con las llamadas que recibías», reconoce el propietario de un hotel de Viveiro. Como contrapartida, apunta otro industrial del sector, «el período estacional se alarga y ahora el verano tiene 45 días, porque hay más gente que prefiere el mes de julio o los últimos días de agosto».
En medio de «la tristeza generalizada» de la que hablan algunos hoteleros consultados, por el cierre de pequeñas empresas, proveedores de toda la vida que han dejado de servirles, se atisban signos de esperanza. El turismo nacional ha descendido, pero ha registrado un ligero aumento el foráneo. «El año pasado recibimos más turistas extranjeros que nunca», asegura la responsable de un alojamiento focense. Tal vez tuvo algo que ver con el Año Xacobeo, cuyo efecto perdura, «aunque aquí -subrayan-, de momento, se note menos que en otras zonas».
La «falta de alegría» obliga a agudizar el ingenio y, sobre todo, a moderar las tarifas. «Mantenemos los precios de 2008», aseguran hoteleros de Ribadeo y Viveiro. Otros admiten que ajustan la factura a la demanda. «Si ves que va mal la cosa, lo rebajas para atraer algo de gente», apuntan en Foz. Las ofertas -«de todo tipo, media pensión, pensión completa, etcétera»- constituyen otra de las armas del sector para atraer clientela.
El efecto del Resurrection Fest
En la actual coyuntura, las actividades lúdicas y culturales se convierten en aliados «fundamentales» del sector turístico. Así ocurre con el Resurrection Fest, que moviliza a gente de diversos países, con poder adquisitivo dispar. Muchos aficionados al hardcore adelantan su estancia en Viveiro o la prolongan más allá de las jornadas de conciertos. «Mueve muchísima gente», recalca un empresario. De momento, Viveiro mira al fin de semana, con las citas del mercado renacentista y la concentración de motos, que movilizan a decenas de personas.
Nadie se atreve a prever
Pero más allá del próximo fin de semana casi nadie se atreve a prever los niveles de ocupación. Ayer mismo se formalizaban reservas para la primera quincena de julio en algún hospedaje de la comarca. «Hace no tantos años los turistas ya te decían en Semana Santa en qué fechas iban a venir en verano», insiste un empresario de Ribadeo. Sí se observa un incremento del número de llamadas para recabar información. «Por lo menos te preguntan los precios y eso ya es señal de que quieren venir», se consolaba un hotelero.
«La esperanza -coinciden- es en que al final los datos de los últimos tres años no resultaron malos; la tendencia es la misma, muchos esperan al último momento a ver si encuentran alguna oportunidad». Internet, herramienta cada vez más utilizada para confeccionar el plan de viaje para las vacaciones, contribuye a este fenómeno creciente, con las ofertas de última hora.
Similar incertidumbre aqueja al turismo de alquiler, en pisos o apartamentos. «Ata o último día non tes claro se vas completar as dúas quincenas do mes ou che vai quedar libre a casa», subraya un arrendador. Y hay otro factor importante, el tiempo, mejor si es bueno, aunque la mayoría de los turistas buscan tranquilidad y, sobre todo, «fresco».
Cuando el conflicto entre el Ayuntamiento de Ribadeo y la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) parecía superado, la reclamación de una serie de cuotas que el Concello consideraba satisfechas ha abierto un nuevo enfrentamiento. La SGAE ha enviado al Concello facturas por un total de 30.000 euros, pero el alcalde, Fernando Suárez (BNG), considera que solo corresponde pagar unos 17.000, pues el resto son derechos de autor que estaban saldados y que se corresponden a actuaciones del año 2003.
Según explicó Suárez, el último enfrentamiento entre el Concello de Ribadeo y la SGAE se superó cuando el Ayuntamiento firmó un convenio por el cual se suprimía o abarataba sustancialmente el cobro de derechos de autor por determinadas actuaciones, por ejemplo no profesionales o benéficas. «A partir de aí fomos pagando e consignando pagos, de xeito que queda unha parte pendente, pero que está recoñecida. Pero o que me indigna é que nos mandaron un requirimento de pago de facturas que se entendía que estaban validades en función de ese convenio, dende o momento en que o firmamos e puxemos o contador a cero. Non imos pagar o que xa estaba acordado polas dúas partes».
Viveiro y Foz
La SGAE mantiene abiertos otros frentes de conflictos en concellos de A Mariña. En Foz y Viveiro, por ejemplo, por los conciertos y actividades de las fiestas desde el año 2002.