Una mujer fue juzgada ayer en la capital lucense acusada por el fiscal de delitos de amenazas y maltrato en el ámbito familiar. La imputada se enfrenta a una pena total de 10 meses de prisión a, además a la sumisión a tratamiento externo en un centro médico adecuado. De acuerdo con la acusación pública, actuó con sus facultades alteradas. La presunta víctima fue su abuela que llegó a ser amenazada con un cuchillo de cocina.
Los hechos que dieron lugar al juicio de ayer sucedieron en la tarde del 15 de febrero del año pasado en el domicilio familiar en Burela. Supuestamente la acusada, M.T.D. cogió un cuchillo de cocina y lo pasó por el lado no cortante por la mano izquierda de su abuela mientras supuestamente le decía: «a ver como corta este cuchillo. ¿Dónde tienes la aorta que te voy a matar que no eres mi abuela».
Todo apunta a que la víctima llegó a ser presa del miedo porque pensó que podía morir debido al ataque. Por esta razón intentó salir al pasillo, sin embargo fue agarrada por su nieta que la sujetó fuertemente por el brazo izquierdo hasta el extremo de hacerle daño, según la versión del acusador público. Seguidamente le dio un fuerte pisotón en el pie izquierdo.
Se encerró en la habitación
La abuela de la acusada consiguió zafarse de su nieta y pudo encerrarse con llave en su habitación por temor a que la situación empeorase notoriamente. Al parecer, desde el exterior la acusada intentaba entrar y golpeaba la puerta.
Como consecuencia de los hechos, la mujer sufrió lesiones consistentes en un hematoma en el brazo izquierdo para cuya sanidad precisó de una primera asistencia facultativa. Tardó seis días en curar, de acuerdo con los informes médicos.
La acusada se halla diagnosticada de un trastorno delirante no especificado que, según el fiscal, se caracteriza porque los enfermos que lo padecen presentan conductas anormales en relación con una idea delirante. En este caso la acusada pensaba que su abuela era una desconocida disfrazada y que la familia y sus amigos conspiraban contra ella. Quienes padecen esta patología tienen una interpretación alterada y errónea de la realidad que induce a conductas ajustadas a esa percepción alterada de lo que les rodea, según explicó el fiscal que se ocupó de este caso.