Un cortocircuito en el enchufe de un dormitorio parece ser la causa del fuego en el primer piso
30 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.Un incendio obligó ayer a desalojar un edificio de tres plantas, situado en la avenida Arcadio Pardiñas en el cruce con la rúa do Correo, a la altura del número 83, en Burela. En el tercer piso del inmueble fue localizado un anciano de 81 años, G. G. L. en la cama de un dormitorio, y que no podía moverse. Fue evacuado y atendido posteriormente por los servicios sanitarios del 061.
Un vecino alertó al servicio de Emergencias en torno a las 8.40 de la mañana de que se veía salir «mucho humo negro» desde el primer piso del inmueble, situado frente a la estación de autobuses de la localidad. Hasta el lugar se trasladaron efectivos de la Guardia Civil, la Policía Local y los grupos municipales de intervención rápida de Burela y Cervo.
El incendio tuvo lugar en el primer piso del inmueble, y en un primer momento cundió la alarma porque se creía que podía haber dos niños. Efectivos de protección Civil de Cervo y un agente de la Guardia Civil tuvieron que romper las puertas del resto de las viviendas de la segunda y tercera planta para comprobar que no había nadie en el interior de las mismas, excepto el anciano. El piso en el que se inició el fuego también estaba vacío, porque la familia caboverdiana que lo habitaba como inquilinos estaba en plena mudanza a una vivienda recién adquirida. Isabel Martins Gonçalves y sus dos hijos pasaron la noche en su nuevo piso, y solo les quedaban en el interior algunos enseres que fueron destrozados por el fuego. Su marido estaba en el mar.
El incendio quedó extinguido una hora después, aunque los trabajos de control del fuego se prolongaron hasta el mediodía, según Protección Civil de Burela.
El origen del fuego parece estar en un cortocircuito registrado en el enchufe de una de las habitaciones, en la que había una bicicleta estática y un somier con un colchón. Esta estancia quedó totalmente destruida. Las altas temperaturas que provocaron las llamas, (tras su extinción se registraban más de 170º) abombaron la tabiquería de ladrillo y desplomó parte del enlucido del techo. El resto del piso quedó muy dañado por el humo y el agua de la extracción. También resultó afectada una ventana y una pared del piso superior, pero a falta del peritaje definitivo, los cimientos no resultaron afectados.