Los sones de Portugal y Suecia y los del jazz y el «ioik» lapón se fusionan esta semana en diferentes espacios.
06 ago 2009 . Actualizado a las 15:01 h.La semana inicial del Festival dos Abrazos arranca con las primeras «caricias» entre culturas diferentes que tendrán lugar en los espacios más íntimos y recatados -calexa de entre Algalias, el jardín de Fonseca o la iglesia de Santa María do Camiño-, en los espacios de paso -prazas de Praterías o San Martiño Pinario-, en los parques de San Roque, Vista Alegre y Bonaval y en los grandes y emblemáticos espacios de la zona monumental como la praza da Quintana. Los cantos ioik del pueblo sami de Laponia se abrazarán con el jazz para trascender más allá de sus límites, y las tradiciones musicales de Portugal y Suecia entablarán también un diálogo tendiendo un puente de norte a sur, como lo harán además las músicas electrónicas experimentales forjadas en Galicia y Andalucía en un duelo entre electrónica minimal y post-rock.
El andaluz Suso Saiz y el gallego Fon Román harán que el público, por unos momentos, se permita ignorar que el mundo sigue con su movimiento pendular mediante su perfecta banda sonora Trash of Dreams, que esta noche abrirá el telón de la música experimental en el parque de Bonaval. El mestizaje, por su parte, dará una oportunidad a los abrazos mañana con la presentación en A Quintana del Stockholm Lisboa Project, un encuentro intercultural de músicos portugueses y suecos que se juntarán para explorar las confluencias existentes entre sus tradiciones musicales, abarcando composiciones tradicionales lusas y escandinavas desde el fado hasta la polca.
Los sonidos de Laponia, con su marca de identidad, el ioik , cobrarán nueva vida el jueves y viernes, en la iglesia de Santa María do Camiño, en la voz de Inga Juuso, acompañada por el bajista de jazz Steinar Raknes, que forman el dúo Skaidi. Como este agosto está empezando otoñal es reconfortante saber que el resultado de ese sonoro abrazo entre la voz de Inga y el bajo de Steinar es un paisaje musical que, dicen, calma el viento gélido y vuelve hermosos los meses de invierno.