Las espadas mantienen la Coca a raya

Luis Carlos Llera Llorente
Luis carlos llera REDONDELA / LA VOZ

PONTEVEDRA CIUDAD

Redondela celebró el día del Corpus con bailes centenarios y millares de asistentes

24 jun 2011 . Actualizado a las 12:40 h.

La abuela mide cuatro metros y medio y pesa 50 kilos. El que la lleva en encima está derrengado. Carlos Alonso, hijo de Fosco, ha cumplido veinte años haciendo de gigante. Carga con la estructura de madera, tela y cartón piedra que representa a una mujer vestida con el traje tradicional gallego. A esta figura y a su homólogo masculino les llaman en Redondela los abuelos y ayer volvieron a animar las calles. La plaza de la Farola parecía el escenario de un campeonato de break de 15 cabezones de cartón piedra y dos torres. Carlos Alonso se queja de que «la estructura de madera que tengo que cargar es muy pesada, el Ayuntamiento debería hacer otros gigantes con estructura de aluminio».

Estos personajes fueron un aliciente en el día grande de la fiesta del Corpus de Redondela. Pero la protagonista fue la Coca y los espadachines que la mantienen a raya. El dragón de más de cuatro metros de envergadura era arrastrado pacientemente por el céntulo José Benito Losantos. El animal construido con lona sobre un armazón de madera tiene unas ruedas para poder tirar de él. Los niños se montan sobre el lomo y se meten dentro de la panza por una abertura en el abdomen. Benito tira con fuerza mientras reparte coplas por la voluntad. Alguno la coge y no paga.

Ayer los ciudadanos vieron el resultado del trabajo de los alfombristas. Sobre las flores pasaron los pies de la comitiva de la procesión del Corpus. El Santísimo iba seguido de los miembros de la Corporación municipal.

Antes de iniciarse la procesión por las calles alfombradas del centro tuvo lugar la espectacular danza de las espadas y el baile de las penlas. Las niñas se mueven graciosamente sobre los hombros solo sujetas por sus portadoras, denominadas burras, mediante unas cintas blancas. Margot Araújo, una aficionada a la etnografía, recuperó las vestimentas de antaño. La burra debutante de este año es Sonia Carrera Piedras, que lleva encima a Gemma Migueles, una niña de cinco años vestida con vestiduras blancas y alas. «Esta vestimenta empezó a utilizarse en el siglo XIX y simboliza que las niñas son serafines, una de las categorías de ángeles», explica Araújo, gracias a cuyo buen hacer con la costura se recuperaron las vestes en el año 2004. Los bailes ejecutados en el atrio de la iglesia de Santiago se repitieron en la plaza Reveriano Soutullo y alcanzaron la apoteosis en la de la Constitución donde hubo más público.

Antiguos marineros

La ejecución de la danza fue dirigida por Cayetano Bouzón. Como los antiguos marineros que la trenzaron por primera vez hace siglos, Cayetano luce vistosos tatuajes en los brazos.

A Bouzón no le gusta darse importancia y asegura que dentro del grupo de los 21 danzarines tienen un papel fundamental las ravelas, que son los danzantes que realizan las diferentes figuras que van formando los bailarines con las espadas de madera y las cintas.

Los bailes fueron especialmente seguidos por miembros de la Agrupación de Electores de Redondela que forman parte de una entidad cultural que defiende las tradiciones.

A la fiesta asistieron miles de personas, pero la mayoría eran de Redondela. Antaño el Corpus era festivo en toda España y acudían a la villa visitantes de Vigo, Pontevedra y otros municipios gallegos.