Suspendido el pleno de Vigo por las protestas de las limpiadoras de los colegios

Redacción digital VIGO

VIGO

Es la segunda vez que el colectivo obliga a aplazar una sesión plenaria.

31 ene 2011 . Actualizado a las 19:25 h.

Las protestas de las trabajadoras de limpieza de los colegios de Vigo han obligado a suspender, por segunda vez en tres meses, el pleno municipal de Vigo. Con gritos de «Colexios públicos, solución» el colectivo impidió que se pudiese celebrar con normalidad la sesión. Aunque en principio el alcalde quiso seguir adelante con el pleno, las protestas le obligaron a suspenderlo temporalmente, por un periodo de 20 minutos y después se optó por no continuar con la sesión.

A pesar de que la plantilla alcanzó con la mediación del Concello un acuerdo con la empresa concesionaria, las trabajadoras denuncian que ha pasado casi un mes y aún no se ha ratificado. Su situación laboral continúa como cuando iniciaron la huelga, que duró prácticamente un mes, y denuncian que incluso se produjo un despido como represalia por participar en la huelga. Por eso, decidieron presentarse hoy en el pleno varias decenas de empleadas para demandar una solución al gobierno municipal. Con sus protestas se vivió una situación semejante a la del pleno del mes de noviembre, que también tuvo que suspenderse por las protestas del colectivo, que en aquel momento aún estaba en huelga.

Los portavoces de los tres grupos de la corporación viguesa se reunirán mañana para acordar una fecha para abordar los puntos del orden del día que no se llegaron a debatir hoy. En lo que duró la sesión sí que se aprobaron dos de las iniciativas más importantes: la reducción de las tasas que deberán pagar los hosteleros para instalar una terraza y la entrada en vigor de un día de descanso semanal obligatorio para todos los taxistas. También hubo tiempo para aprobar definitivamente la modificación de la ordenanza que regula el estacionamiento en zona azul que permitirá en caso de sanción evitar las multas de hasta 45 euros is se hacen pagos de entre dos y siete euros en la propia máquina expendedora.