Abalo recupera su guante tras un mes pasando frío

VIGO

No estaban siendo buenos tiempos para Dani Abalo. De jugador celeste con más minutos en 2009 a uno de los menos protagonistas en 2010. Tras su lesión le hacía falta una sonrisa. «Necesitaba un partido así para recuperar la confianza y la forma que había perdido en los últimos partidos. No estaba contando mucho para el míster y esto me viene bien», reconocía.

Aunque los medios madrileños, los que jamás acentuarán bien su apellido, parecían haber descubierto la pólvora, Abalo recuerda que el Celta lleva todo el año jugando a lo mismo. De hecho, los de Eusebio pecaron de lo de casi siempre. Cercan a su presa, bailan a su alrededor y la dejan escapar viva.

«Por lo que decían los periodistas de aquí parece que el Celta nunca juega así y nosotros jugamos así siempre. Es cierto que fue uno de los partidos que mejor nos salió, por el rival que estaba delante, y nos faltó lo de siempre que es acabar las jugadas», reconocía el jugador, que lamentaba, pese al orgullo de la imagen, lo escaso del marcador.

«Fue una pena, hicimos un gran partido y el resultado fue lo peor de la noche. Estamos contentos, nuestro objetivo era el de llegar vivos al partido de vuelta en Balaídos y lo logramos. Aunque hubiésemos ganado la eliminatoria seguiría abierta porque el Atleti tiene gente muy buena arriba y te la puede liar», advierte.

A Pernía, que regresaba al once, lo volvió loco. Y se llevó como premio la camiseta más preciada. «Esas son cosas que nos hacen más ilusión a nosotros que a ellos. A mí la que me hacía más ilusión era la del Kun Agüero y al final la he conseguido». Ahora toca la Liga que, dice, sigue siendo la prioridad absoluta. Y, todavía, en la regularidad, pintan calvas.