Galicia retoma el mando en el Celta

X.R. Castro

VIGO

Los futbolistas de casa destacan que por encima del DNI está la calidad y que los dos factores se mezclan

07 ago 2009 . Actualizado a las 11:37 h.

Por circunstancias, pero también por méritos. Porque la crisis, las apreturas económicas y la categoría ofrecen una rendija por la que colarse, pero también porque la calidad y el descaro llama a la puerta del primer equipo. Solo esta explosiva mezcla puede provocar un cambio tan radical en el Celta para que la cantera deje de desempeñar un papel secundario para cobrar un protagonismo del que careció a lo largo de las últimas décadas. Porque el Celta del próximo curso contará con diez gallegos en el primer equipo, de los que nueve han sido formados en la factoría de Barreiro. Trashorras es el único que no ha pasado por las categorías inferiores.

Los protagonistas de este giro a la tierra están ilusionados y con ganas de corresponder la apuesta, pero todos ellos señalan que no se trata de una cuestión de ADN sino de calidad. Dos aspectos que deben ir de la mano. «Que sean gallegos y que compitan luego, tampoco se trata de meter gente por meter. Es necesario que sea gente competente y yo creo que lo es». La frase llega avalada por la firma de Borja Oubiña, pero sobre ella han pivotado la mayoría de las opiniones. La más lapidaria la de Noguerol: «Non hai que ser hipócritas, o afeccionado o que quere é que gañe o Celta, se é con dez galegos mellor, pero se son dez rusos dalle igual, o caso é que o Celta gañe».

De la temporada pasada continúan en el primer equipo seis gallegos y los cuatro restantes llegan avalados por su trabajo en la base. Por una filosofia de equipo que comienza a dar sus frutos: «Neste caso hai materia prima, uns bos chavales, pero ademáis estase traballando moi ben, con moita planificación. Hai un modelo de traballo e está dando os seus froitos», comenta el siempre analítico Fran Noguerol, toda una autoridad para hablar del asunto. En su primera pretemporada con el primer equipo apenas había jugadores de la tierra y la base nacía por generación espontánea. Después de dar una vuelta de siete años por tres equipos ha vuelto para comprobar el cambio: «É un valor moi importante que ten o clube, que nas categorías inferiores se traballe ben e se vexa reflexado no primeiro equipo é síntoma de que o clube ten futuro».

Demostrarlo en el campo

A caballo entre los tiempos de Borja y Noguerol, aparece Dani Abalo, que vivirá su segundo año completo en el primer equipo. El arousano no quiere favores derivados del documento de identidad. «Galegos sí e canteiráns tamén, pero hai que demostrar no campo que podemos facelo. A canteira está pisando forte neste clube». No le falta razón con su frase, porque en la temporada que está en camino Abalo podrá repetir su conexión predilecta con Iago Aspas. Los dos montaron el taco en Barreiro, entre ambos hundieron al Alavés y ahora ya pasean su sociedad durante la pretemporada.

El último eslabón de la cadena lo representa Joselu. Internacional, con una carrera meteórica y con ganas de comerse el mundo en Segunda. El silledense vincula la apuesta a los resultados de las categorías inferiores el pasado curso: «Penso que os resultados da pasada temporada axudaron moito. Parece que agora todo ven en carreira e que imos a ter a oportunidade. Agora tócanos a nós aproveitala». Él ya ha debutado en la división de plata, algo que podría hacer dentro de muy poco el juvenil Hugo Mallo. Lo haría con 18 años.