Muchas de las 80 comercializadoras, que generan cerca de 2.500 empleos, mantienen su actividad bajo mínimos
31 jul 2009 . Actualizado a las 02:00 h.La crisis económica es la responsable de la desaparición de, al menos, nueve empresas del sector de comercialización de productos de la pesca en el puerto de Vigo, una situación sin precedentes en los últimos 30 años y que ha puesto en alerta a cientos de empresarios y a unos 2.500 trabajadores que directa o indirectamente viven desde hace décadas de este negocio. En este momento, están registradas unas 80 compañías bajo el paraguas de la patronal comercializadora, que manejan en conjunto cerca del 95% del pescado que se vende en las lonjas de Vigo. «Ha habido buenos y malos momentos, pero no recuerdo nunca como estos que estamos pasando en mis más de 30 años en esto», explica un empresario perteneciente a la Asociación de Comercializadores de Pescado del Puerto de Vigo (Acopevi).
Los propios empresarios constatan que han bajado las peticiones procedentes de los restaurantes y de los hogares, lo mismo que desde las pescaderías. El descenso de las compras es evaluado en este momento entre un 30% y un 40%, si bien hay quienes ya la elevan hasta la mitad de lo que vendían hace un año por estas mismas fechas. Ni siquiera el verano -que con la llegada de turistas ávidos de pescado y mariscos gallegos suele suponer un repunte claro de la demanda- ha supuesto este año un desahogo para los empresarios. Con todo, no acaban aquí los problemas: el mercado se ha vuelto loco y está completamente distorsionado. Lo que hoy vale cinco euros, mañana nadie la compra.
Con este panorama, los comercializadores adquieren el pescado cada día en la lonja, pero con el miedo a no poder venderlo ni siquiera el precio al que lo compraron. «Si hoy cuesta 15 euros, y lo vendes más o menos bien, intentas hacer lo mismo al día siguiente, porque el mercado se mueve dentro de unos límites de compras y de ventas más o menos normales; pero eso era hasta ahora, porque ahora ya no; no puede arriesgarte a comprar y querer vender igual que el día anterior, porque, de repente, y sin saber los motivos, el precio se cae completamente y no se puede vender el género en ningún sitio». Gran parte de las 80 empresas de Acopevi han mantenido una actividad bajo mínimos en los últimos meses, en coincidencia con la crisis de consumo.