El mayor cine del Miño levanta el telón a la vez en Goián y Cerveira

Mónica Torres monica.torres@lavoz.es

VIGO

17 jul 2009 . Actualizado a las 15:45 h.

Desde hace tres años, los vecinos de la comarca miñota tienen que resignarse a recorrer un mínimo de 30 kilómetros (en el mejor de los casos), para poder ir al cine. No debe compensar a muchos porque el sector anuncia periódicamente importantes pérdidas de público. Sin embargo, parece irrefutable la atracción mutua que se profesan el séptimo arte y las ciudades y pueblos del último tramo del Miño. Fueron, con los coruñeses, los primeros gallegos en descubrir la magia de la gran pantalla. Y de eso han pasado ya 112 años. Ahora ya no hay salas comerciales pero no solo mantienen su caché como plató, por el que ya desfilaron directores como Garci, Pedro Olea o Jaime de Armiñán, sino que han instituido dos festivales con denominación de origen. El más veterano, «Play-Doc», que con solo cinco años ya atrae el interés de productores de medio mundo y, al neófito, que hoy levanta el telón. Medio centenar de películas en cuatro días. El único festival de cine de la Península (y seguramente de Europa) que discurre a la vez en dos países, abre hoy sus puertas en Vila Nova de Cerveira y Tomiño. Durante cuatro días seguidos, los cinéfilos podrán aliviar su sed cinematográfica con sesiones continuadas. Lo último del cine independiente grabado por directores de Galicia y Portugal o en escenarios de la frontera más antigua de Europa pero quizás, la más difusa ya hoy en día. La organización corre a cargo de la asociación cultural A Morraceira y reunirá a más de 3.000 personas de las dos riberas del Miño durante los próximos días. En total serán exhibidas 47 películas en dos cines fronterizos. El auditorio de Goián y el de Ceveira (al aire libre). En competición, los 35 trabajos que superaron una primera selección y que se disputarán la estatuilla más codiciada. En este caso, «La fisga», que ayer presentó el director del festival, André Martíns. «Podía ser un oso ou un león pero é o instrumento característico da zona para pescar sollas», explicó.

En el capítulo de estrenos, uno de lujo. Esta noche, a las once, se proyectará en Cerveira Entremés famoso sobre da pesca no río Minho . Un documental de Luis Galvão-Teles grabado en 1974 sobre la pieza escrita en 1671 por Gabriel Feixó de Araúxo, el único dramaturgo gallego conocido del siglo XVII. Y no mucho, porque nada se sabe sobre su vida más que lo que se puede inferir de un manuscrito de la Biblioteca Nacional de Madrid.

El documental es además el primero que habla de las relaciones entre Galicia y Portugal y evoca la contienda de los labradores de la parroquia de Caldelas de Tui sobre la pesca en el Miño. El festival incluye una retrospectiva de Edgar Pera; un importante cineasta luso que acudirá al festival para estrenar su último trabajo o la proyección de Mulheres na raia . La ópera prima de Diana Gonçálves se pasará esta noche durante la gala de apertura.

El denominador común es la frontera miñota. A partir de ahí, todos los géneros y formatos. Hay un cortometraje japonés de cinco minutos y el largo más largo, que supera las tres horas. Las proyecciones se harán de tarde. A las cinco y a las siete, en Goián y, de noche, en el auditorio de Cerveira. Para facilitar los desplazamientos, la organización, en la que están implicados los dos gobiernos locales, pondrá a disposición del público un servicio de autobús gratuito, al igual que los pases de cine. Cientos de manos pintadas pro Avelaíña en Baiona. No es por amor al arte. Pero casi. De forma totalmente altruista los miembros de la asociación de ayuda al enfermo mental Avelaíña, lleva años trasladándose a O Val Miñor, donde dan servicio a más familias que en su propia villa natal, A Guarda. Gracias a ellos, el Sergas autorizó además la apertura de un centro propio en la comarca que debería estar ya funcionando. Sin embargo, la falta de implicación de los tres Concellos beneficiarios ha hecho ya que se pierda parte de la ayuda.

Parece otra historia de cine pero la realidad supera la ficción. Más de 66 familias han perdido ya el único servicio del que disponían. Por eso ayer, para reclamar que se agilicen los trámites que permitan no perder también el centro definitivamente, cientos de personas plasmaron sus manos en un gran lienzo blanco.