El colegio Virxe do Rocío de Coia sigue sufriendo desprendimientos un año después de los temblores que provocaron su desalojo. La dirección del centro ha enviado sendas cartas al Ayuntamiento y a la Xunta instando a una rápida actuación para evitar percances y exigiendo un nuevo edificio.
El Concello ha decidido incrementar la seguridad en el entorno del colegio instalando una valla en la calle Miño. Este corto vial separa el edificio de educación primaria del resto de instalaciones.
Operarios municipales han pintado la calle prohibiendo el aparcamiento en dicha calle. Ello ha originado críticas vecinales. El centro considera que constituye una medida de seguridad para evitar atropellos, ya que cada cincuenta minutos, coincidiendo con cambios de clases, hay tránsito de menores y de profesores de un edificio a otro. Virxe do Rocío cuenta con 130 alumnos, de los cuales 75 son estudiantes de primaria.
La valla instalada para cortar el acceso a la calle Miño todavía no ha comenzado a funcionar. Se activará mediante un mando a distancia para facilitar el paso de vehículos que tengan que llegar al colegio o al único edificio de viviendas que existe en ese tramo junto al colegio.
Pero, además de la seguridad viaria, la principal preocupación y reivindicación de la comunidad educativa es que se inicie, de una vez, la construcción del nuevo colegio. Los edificios existentes son viejos y obsoletos. El más antiguo data de la década de 1940 y el otro inmueble, donde estudian los alumnos de primaria y donde se encuentran las aulas de inglés, música o religión, data de la década de 1960.
A raíz de las obras de urbanización de la manzana de edificios conocida como las Torres de Urbis, que supuso el alzamiento de tres grandes torres en un entorno ajardinado, se produjeron temblores y pequeños desprendimientos en la estructura del inmueble de los años 60.
Coste
Las obras para construir un nuevo colegio que en abril de 2008 tuvo que ser desalojado por temblores en la estructura, costarán 1,8 millones de euros según aseguró el delegado de la Consellería de Educación al alcalde de Vigo en una reunión que mantuvieron el 14 de mayo del 2008.
El nuevo edificio se situará donde está el pabellón del colegio como sugerían los padres de los alumnos y los profesores del centro, ya que de este modo los niños no tendrán que atravesar la carretera que actualmente divide las instalaciones del colegio.