«¿Que fasemos co calamar este?»

VIGO

La arqueóloga Mar Cortegoso, de la empresa Adro, dirigió el control en el que en el 2003 se encontró el ungüentario

21 dic 2007 . Actualizado a las 11:30 h.

El ungüentario oriental que tanta polémica ha generado durante los últimos años, no siempre fue conocido con tan rimbombante nombre. No. Un anónimo obrero fue quien primero bautizó a la pieza. «¿Que fasemos co calamar este?», dijo, mostrando la pieza a la arqueóloga Mar Cortegoso y, al mismo tiempo, adelantando la pregunta que ha rondado a sesudos políticos y a expertos durante años.

La escena se producía frente a la actual paellera, durante las obras de ampliación del túnel de Beiramar, en un control arqueológico realizado en el 2003. «Aparecieron los primeros muelles del siglo XIX, y luego los rellenos realizados para ganar ese terreno al mar, y debajo aparecieron unos niveles de marisma y fondo de ría; es ahí, en unos grande niveles de arenas y limos, donde hallamos cuantioso material romano», recuerda Mar Cortegoso, que dirigió aquella campaña, encargada por el Consorcio de la Zona Franca a la empresa Adro Arqueolóxica.

El hallazgo causó gran sorpresa al equipo arqueológico. Era la primera vez que aparecía una pieza semejante en Galicia. «Entonces, en el 2003, se estaba celebrando una exposición en el Museo de las Peregrinaciones de Santiago y, como el ungüentario era en teoría un objeto religioso, les venía muy bien, la Xunta lo pidió; es habitual que, mientras las piezas las tiene el arqueólogo, sean pedidas para exposiciones, de hecho, otras piezas halladas en el túnel fueron expuestas en el Museo do Mar ese mismo año, aunque en aquel caso fueron devueltas», recuerda Mar Cortegoso.

«El asunto se politizó», afirma la descubridora del ungüentario. «Al principio, me llamaron del Concello y vi que el asunto se estaba politizando, aunque como arqueóloga no podía hacer nada porque tenía una resolución de la Xunta que me decía dónde tenía que depositar la pieza, y me desvinculé del asunto, y ahora me alegro de haber actuado así», manifiesta la arqueóloga viguesa.

Ahora, con todo lo que ha pasado, la arqueóloga tiene claro cuál debe ser el destino de la pieza: «Creo que está bien en Vigo, creo que está bien en el Museo do Mar».

Pero el ungüentario no estaba solo. Junto a esta pieza aparecieron una gran cantidad de material cerámico, más de quinientas piezas. «¿Por qué 499 piezas están en Vigo y la otra en Santiago?, no es posible descontextualizar el conjunto; no se puede desagrupar un conjunto de material», dice Cortegoso.

Parte del material hallado junto al ungüentario está expuesto en el Museo de Castrelos. «Hay unos platos de sigilata africana que tienen un barniz que no aparece en Galicia, hay unos grandes fragmentos de ánfora africana y son piezas tan importantes como el ungüentario, no sé por qué, de repente, todos se pelearon por ella», señala.