Sólo Guayre sabe lo que se le pasa por la cabeza tras sufrir su enésima lesión en el año y medio que lleva en el Celta. En este período no ha conseguido estar más de un mes sin sufrir algún percance que le impidiese jugar. Cuando empezaba a tener minutos en los últimos partidos, el canario vuelve a romperse.
Ya acabó el partido del pasado domingo en Cádiz con malas sensaciones. Se quedó en la ciudad andaluza tratándose con el afamado fisioterapeuta Lorenzo Buenaventura. Tras regresar a Vigo fue sometido a unas pruebas para determinar si sufría alguna lesión y el miércoles se le detectó una rotura fibrilar en los isquiotibiales del muslo izquierdo que le obligarán a ser baja durante las próximas tres semanas, lo que supone que antes del segundo partido del 2008 López Caro no podrá contar con él.
Guayre ya ha sufrido varias lesiones en esa misma zona. En el mes de octubre, cuando empezaba a incorporarse al trabajo con el grupo después de estar fuera toda la pretemporada, había sufrido otra rotura de isquiotibiales. La pasada temporada la padeció en dos ocasiones.
El delantero canario solamente ha participado algunos minutos en los encuentros frente al Hércules, el Málaga, el Sevilla Atlético y el Cádiz.
Dos años casi en blanco
Guayre llegó con la carta de libertad al Celta procedente del Villarreal en el verano del 2006. En esa misma pretemporada, tras disputar un par de partidos, ya se lesionó y no pudo empezar la Liga.
No debutaría con el Celta hasta la séptima jornada en el campo del Athletic de Bilbao. Fue titular un par de semanas después frente al Recreativo de Huelva en Balaídos con tan mala suerte que al marcar un gol, durante la celebración volvió a romperse.
Fueron otros dos meses de baja. Tras el parón de Navidad tuvo su mejor racha al jugar seis partidos seguidos entre enero y febrero. Volvió a caer lesionado al torcerse el tobillo en el partido de UEFA contra el Werder Bremen en Alemania.
Tuvo algunos minutos en los dos últimos partidos de pretemporada, pero tras las vacaciones, sus sensaciones seguían sin ser buenas y ni siquiera acudió con el resto de la plantilla a Melgaço durante la concentración de finales de julio. La odisea continúa.