Un vecino de Carreiroa, en la parroquia vilalbesa de Lanzós, murió en las últimas horas de la tarde de ayer de un disparo en la cabeza efectuado de forma fortuita por un cazador. La víctima es Ramón Rodríguez Sanjurjo, de 61 años. Pasadas las diez de la noche, el cuerpo sin vida del hombre todavía permanecía en el lugar donde cayó abatido a la espera del forense, según informaron diversas fuentes.
Ramón Rodríguez murió mientras daba un paseo con su esposa a varios cientos de metros de su casa. Ella salió ilesa del percance. La víctima, que trabajaba en una empresa de construcción del municipio, estaba de baja y por consejo médico precisaba caminar. Y eso era lo que hacía ayer por la tarde, aprovechando que el día era muy bueno.
Cuando la pareja caminaba por el lugar de A Pereira -a un kilómetro aproximadamente de su casa, en una zona de monte del coto de San Simón da Costa a la que acuden habitualmente cazadores-, se produjo el disparo accidental. «Non sei como pasou porque el xa caeu no momento», dijo la mujer del fallecido. El matrimonio tiene tres hijos.
El cazador que supuestamente realizó el disparo participaba con otros en una batida de corzos cuya temporada concluye el próximo día 20, según el calendario de la Xunta. El presidente del coto de San Simón da Costa, que dijo sentirse muy afectado por lo ocurrido en la tarde de ayer, evitó ofrecer su versión sobre lo que había ocurrido. Según el testimonio de vecinos esa parroquia de Vilalba, en la cacería estaban participando más de una decena de cazadores, si bien este dato no pudo ser confirmado.
Investigación
La Guardia Civil abrió una investigación para tratar de esclarecer lo ocurrido. Expertos cazadores calificaron el hecho como inusual porque los que participan en batidas tienen que asegurarse siempre de que ninguna persona ajena al grupo pase o entre en la zona en la que se lleva a cabo la cacería.