El Celta certifica en La Romareda su quinta presencia en la Copa de la Uefa Se acabó. Nueve meses de Liga con altibajos pronunciados llegaron ayer a su fin con una nueva, la cuarta consecutiva, clasificación para disputar el año próximo la Copa de la Uefa. El Celta no se vio obligado a dirigir su mirada hacia Riazor y obtuvo la clasificación por méritos propios. Sin embargo, siempre quedará la duda sobre lo que haría el Celta si necesitase una victoria. Curiosamente, antes del partido, los jugadores de ambos equipos departieron tranquilamente sobre el césped de la Romareda. Los suspicaces tuvieron tema de conversación antes de que empezara el encuentro.