11 jul 2002
Cómo sobrevivir en una Pontevedra vacía
El día festivo y el sol dejaron desierta la ciudad ayer por la mañana A Arturo le cuesta hoy más que nunca recitar los platos del menú del día, tomar nota y servir a los escasos clientes que entran en el bar en el que trabaja. Es la mañana de un festivo, hace sol y quien no se ha ido a la playa está en Lérez, sanando sus verrugas. «En Pontevedra quedamos só os pringaos», dice el camarero. Todo cambia cuando el cielo se encapota.