Por cortesía de la cofradía y del Concello de Noia, Manuel Fraga recibirá los primeros berberechos de la campaña cocinados en empanada La bajamar no sabe de las necesidades de los hombres, tiene su propio ritmo de vida. Aún está oscuro, pero las mariscadoras noiesas -mayoría en el sector de a pie, mientras que los hombres «dominan» a flote- no esperan a que sea de día para bajar a la playa, porque la marea tampoco aguarda. Provistas de trajes de aguas, rastrillo y capacho en mano, se disponen a cumplir su jornada laboral. Las linternas son sus compañeras hasta que la luz es total. Curiosamente, muchas se las colocan en la cabeza, como los mineros. Y si los berberechos no son pepitas de oro ni diamantes, sí hay que «picar» mucho para reunirlos. Fraga podrá comer los primeros.
A. F. N.