Los vecinos de Roblido recuperan la normalidad tras el incendio que arrasó una manzana de casas y pajares El 10 de diciembre se quedará clavado en su memoria durante mucho tiempo. El fuego amenazó la vida de varios ancianos de Roblido. Un pequeño pueblo, un mirador del fértil valle de Valdeorras. La tensión vivida por todos los vecinos se reflejaba ayer en el rostro de quienes contaban un amanecer dantesco, donde el rojo de las llamas y el crepitar de la madera acapararon el protagonismo. Los afectados llorarán cuando regresen a contemplar las ruinas de sus casas, construidas con el esfuerzo de años en la emigración.
JAVIER BENITO