Los siniestros se saldaron con dos muertos y numerosos heridos, cinco de ellos todavía en estado grave Parece que este verano los días de lluvia son sinónimo de abundancia de accidentes de tráfico, de cristales rotos y tragedias personales. Ayer, en las carreteras de la comarca se produjeron un total de diecisiete accidentes, sobre un firme empapado y resbaladizo. Dos personas fallecieron en el más grave de los siniestros, en O Pino, donde hubo otros tres heridos. En la A-9, el más numeroso, se produjo una colisión múltiple con siete vehículos implicados. En total, fueron una veintena los heridos, cinco de ellos graves. Tampoco la ciudad de Santiago se salvó y sus calles registraron seis siniestros en la tarde de ayer.
M.S.P.