Los escolares tardan cada día casi tres horas en poder llegar a sus casas en la aldea de Ernes, a la que aún no hay acceso por carretera Un perro escolta a nado a los tres únicos niños de Negueira de Muñiz que van en barca al cole. El chucho hace, además, de vigía de la embarcación. Éste es sólo uno de los pasajes de la vida cotidiana en el municipio con menos habitantes de Galicia, en el que todo es distinto. Tan diferente que no hay farmacia, el médico acude sólo dos veces por semana y los feligreses llevan algún tiempo sin poder ir a misa porque el cura está enfermo. «Drago», el perro nadador, es el protagonista de esta historia junto a Luis, Bastian y Taoya, los tres pequeños que para ir a clase tienen que hacer una larga caminata por tortuosos caminos, una travesía por el embalse de Grandas de Salime y, por último, una etapa en un turismo que hace de bus escolar.
XOSÉ CARREIRA