Dirigida por Ignacio Vilar, la película se estrena este jueves en el Círculo de las Artes Las aldeas de Palmeán, en A Fonsagrada, y Hernes, en Negueira de Muñiz, son dos de los pueblos retratados en el documental «A aldea», que se estrena este jueves en Lugo. Dirigido por Ignacio Vilar, el programa documenta cómo se vive actualmente en las aldeas gallegas, y, además, aporta una visión novedosa, la de jóvenes venidos de países europeos para ocupar los pueblos abandonados. Es una nueva aldea que se levanta sobre los muros de la antigua. La cinta cuenta con música de Emilio Cao.
20 nov 2000 . Actualizado a las 06:00 h.Durante todo un año, el equipo de rodaje del documental A aldea siguió de cerca la vida en los lugares de Palmeán, en A Fonsagrada, y Hernes, en Negueira de Muñiz, además de las aldeas ourensanas de Robledo, Santoalla y San Bartolomeu de Freixa. El resultado del programa dirigido por Ignacio Vilar se podrá ver este jueves en el Círculo de las Artes, a las 20.00 horas. El documental se estructura en dos partes. En la primera, se recoge la vida de las zonas rurales en las que sólo viven personas mayores, y en las que la emigración ha dejado una huella imborrable. En la segunda mitad, se ofrece el reverso de esta situación: los jóvenes que proceden de países europeos como Holanda o Alemania, y que compran casas en ruínas en aldeas. Esta reconstrucción se basa sobre los muros de las viviendas antiguas, lo que también es una metáfora reflejada por Vilar: «a interrelación entre unha cultura inmemorial e novas formas de vida no campo». El equipo de rodaje recorrió más de veinte aldeas gallegas, hasta dar con las cinco que representan lo que querían plasmar. Curiosamente, las cinco se ubican en la zona interior de Galicia, «onde as aldeas forman un núcleo; na Coruña ou Pontevedra as aldeas están máis espalladas», indica el director. El rodaje también dejó en sus participantes numerosos recuerdos y un sabroso anecdotario. Les será difícil olvidar lo complicado del acceso a Hernes, ya que pasaron cuatro días durmiendo en el suelo de la escuela en sacos de montaña y duchándose en agua fría.