La oficina de turismo de Boiro prepara unos «roteiros do pan» que incluyen visitas guiadas a los molinos recién restaurados El polvo sustituyó a la harina y la maleza se convirtió en la señal inequívoca del abandono. Es el legado que la modernidad dejó en los antiguos molinos de agua, muchos abandonados y semiderruidos. Los de Ponte Brea, Maios, Escaleira y Brazos, en Boiro, tampoco esquivaron esta funesta suerte, pero han resurgido de sus cenizas a través del Plan de Arquitectura Popular de la Diputación y del Concello. Con el fin de dar a conocer y poner en valor estos restos etnográficos, la oficina de turismo local está preparando unos «roteiros do pan» que incluyen visitas a estos molinos, de propiedad pública, durante unas horas a la semana.
ANA FERNÁNDEZ