Algunos centros privados bordean la normativa al escolarizar a niños de tres años sin seguir los criterios oficiales La apertura del plazo de admisión de nuevos alumnos en los colegios de educación infantil y primaria ha vuelto a generar protestas por la picaresca que acompaña al proceso. La falsificación de los datos del padrón y la Declaración de la Renta, para acceder a los centros más saturados, son las trampas más habituales que realizan los padres, y ahora parece extenderse una nueva argucia por parte de los colegios privados: según ha constatado el Ayuntamiento, algunos seleccionan a sus alumnos de tres años, ya que para esa edad no cuentan con subvención de la Xunta, y esos niños continúan después en los cursos siguientes, aunque no cumplan los requisitos fiscales o de domicilio, vulnerando así el espíritu del concierto con la Administración.
RAMÓN CASTRO