06 jun 2002
«Ojalá pudiera darle al tiempo para atrás y pensar que todo fue un sueño»
Purificación Rey Garabal, condenada por la Audiencia que espera la resolución de su indulto No tiene las manos de un delincuente. Su aspecto impoluto disfraza bien la procesión que va por dentro. Porque Purificación Rey vive, trabaja y compra el periódico como cualquiera. Pero su cabeza no es libre, ni lo será hasta que, un viernes cualquiera, su petición de indulto sea resuelta en un Consejo de Ministros. Mientras, la Audiencia coruñesa ha dejado en suspenso la ejecución de una pena que la convertiría, por seis años, en la peluquera de una cárcel de mujeres. El suyo es un caso humano.
NACHO MIRÁS FOLE