El denunciado, un hombre uruguayo de 56 años, llevaba «un teléfono móvil adherido a su cuerpo al que había conectado una mini cámara y un mini auricular en su oreja»
El atentado se produjo el 10 de marzo de 1989 en el corazón del casco histórico de Compostela, en la praza de Praterías. Recuperamos testimonios de familiares de los agentes: «El día que los Grapo mataron a mi padre»