La entrada al astillero se vio ralentizada por el personal de seguridad de Prosegur, que acometió su trabajo con exceso de celo para reivindicar sus demandas
La noticia ha caído como un jarro de agua fría entre los hosteleros y comerciantes de Esmelle y Covas, que ya vaticinan un «verano flojo» por la pérdida de los campistas