Incluso en plena vorágine de su gira española con «Gatos y Palomas», el cantautor tiene un hueco para disfrutar, como cada vez que pasa Pedrafita, de las gentes y la buena mesa de Galicia
Tiene cuatro años de contrato pero asegura que, si su trabajo en el Celta no convence, se podría marchar como ya hizo antes en sus etapas en el Barcelona y el Real Madrid