24 mar 2001
Un cegato coñón y visionario
El autor conoció a Torrente Ballester cuando acudía con sus alumnos de Ribeira al instituto de Pontevedra Un servidor de ustedes, todos los años, por el mes de junio, llevaba a los rapaces de Santa Uxía de Ribeira a rendir exámenes de bachillerato en el instituto de Pontevedra. Fue para mi y para Lola, mi esposa, una época fecunda y heroica. En los momentos de ocio me acercaba a un café cercano, con grandes ventanales abiertos a la Alameda pontevedresa. Allí se reunía, sobre las doce, una tertulia animadísima de catedráticos, intelectuales y esquiroles como yo. Hablaban de cuanto se presentase a tiro.
CARLOS GARCÍA BAYÓN