Los menores detenidos llegaron a amenazar a otros niños para que robaran para ellos
Vecinos y comerciantes de la zona centro piden medidas disuasorias que repriman la actividad delictiva de los chavales Los cabecillas de la banda eran un chico rubio y otro moreno de 14 y 15 años Algunos chavales del colegio Compañía de María recibían lecciones extra al salir de clase. A los maestros habituales les sustituían un grupo de chicos de entre 12 y 16 años que trataban de hacer aprender a los escolares las técnicas de robo a pequeña escala. Para la doctrina tiraron de ese refrán ya en desuso que reza que la letra con sangre entra. Al que no captaba la enseñanza y conseguía tomar algo «prestado» de las tiendas de la zona le esperaban unos golpes en un seguro reencuentro. Los hurtos de todo tipo se hicieron habituales a ritmo de amenaza. Los comerciantes reclaman a la policía que ponga fin a esta actividad extraescolar.