Hay «diferencias» entre las garantías que Netanyahu acordó con la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, en su reunión del jueves, y lo que Washington está dispuesto a poner por escrito.
El principal negociador palestino, Saeb Erakat, condenó firmemente la propuesta y acusó a Netanyahu de estar «determinado a destruir las negociaciones» de paz.
Los palestinos barajan varias posibilidades en caso de que fracase el diálogo directo con Israel, entre ellas buscar el reconocimiento internacional a un estado independiente.
La secretaria de Estado de EE.UU. admitió que no tiene una «fórmula mágica» para superar el punto muerto en el que se encuentran las negociaciones directas.
El ministro israelí de Asuntos Exteriores mandó a su homólogo español a «resolver conflictos en otra parte del mundo». Moratinos le ha recordado hoy que en Israel manda Netanyahu.
Moratinos y Kouchner llegaron ayer a Israel para intentar impulsar las negociaciones de paz entre israelíes y palestinos, estancadas desde el final de la moratoria en la construcción en los asentamientos.
Queda muy poco margen de maniobra para reanimar unas negociaciones cuyo certificado de defunción quizá se firme la semana que vienen en la reunión de la Liga Árabe.