09 jun 2002
Arzúa abre las puertas a los internos de un centro de integración social de Ávila
La organización denunció que algunos albergues del Camino les vetaron la entrada «por su condición física» La vida quiso castigarles con un trastorno irreversible. Pero su enfermedad mental no entiende de repulsas sociales. Y contra este mal tan en boga en los últimos tiempos han tenido que luchar veinticinco internos de la residencia abulense Seimi que el pasado 21 de mayo iniciaron el Camino de Santiago. No fueron pocos los albergues que les vetaron la entrada por su enfermedad. Ayer, pisaban tierras de la comarca de Arzúa dispuestos a llegar a la ciudad del Apóstol con la mejor de sus sonrisas.
M. L.