Si la oferta de viviendas en alquiler está hundida en Compostela, buscar con un perro o con un gato es todavía más complicado. Las inmobiliarias explican que incluir una cláusula en el contrato donde se especifique que no se admiten animales es lo común, mientras que las personas que buscan donde vivir con sus mascotas cuentan sus experiencias: «De 50 pisos con los que contacté, solo me servían tres»
Francisco José Prieto asegura que «la reflexión que abría que abordar, sin duda, está relacionada con los costes de conservación, la depreciación por encontrarse en mal estado y la falta de interés directo para las actividades de la Iglesia»
Dos grupos creados única y exclusivamente para encontrar alquiler, uno con 1.024 personas y otro con cerca de 500, son la última baza para los estudiantes de cara al próximo curso: «Envié por ahí mi anuncio y, cuando volví a coger el móvil, ya me habían escrito de vuelta tres personas»
La anciana no subrogó a su debido tiempo el contrato de alquiler, firmado por su marido en 1967, y la familia propietaria de la vivienda le dio un plazo de dos años para abandonar la vivienda que tocaba a su fin
María tiene 88 años y ha estado a punto de perder su casa, donde vive desde hace más de 50 años por desahucio. A tan solo 13 días de ejecutarse, el equipo gaditano y la Fundación Cádiz han comprado el piso de María y le harán un contrato indefinido con la misma renta que estaba pagando.
Los nombramientos no se han hecho oficialmente públicos, pero fuentes de la negociación han filtrado ya la mayoría de los ministeriables a la prensa local
El hombre negoció ayer, la jornada para la que estaba fijada el desalojo, un tiempo extra para la mudanza, algo que el juzgado atendió por la complejidad del traslado de los 20 animales, al tiempo llegó a un acuerdo con la entidad bancaria
La escritora y periodista de la Agencia EFE, Begoña Fernández presenta su libro 'Cabruñana', «una foto brutal en blanco y negro de la sociedad española»
El inmueble de 40 viviendas carecía de ascensor y cinco bomberos de Ferrol se tuvieron que enfrentar a una gran humareda entre huecos vacíos; en ese momento, los okupas estaban fuera