Dice que el muchacho, que tiene doble personalidad, se inventó su propia confesión «por un enfado» Manuela Rey tiene 59 años y está dispuesta a pasar hambre ante la prisión coruñesa de Teixeiro. Su hijo se autoinculpó en enero de este año del asesinato de un vecino de Ordes, hecho ocurrido en 1994. Lleva seis meses entre rejas y ahora, según la madre, han aparecido nuevas pruebas que ponen en entredicho el relato que el propio joven confesó a la Guardia Civil. Manuela exige la liberación inmediata basándose en unas pruebas de ADN que lo exculparían, y en la enfermedad mental de José Manuel, «que ten dentro a un señor que se chama Marcos». «Enganchárono como quen engancha a unha troita», dice la madre.