La caja manchega, creada hace solo 17 años, arrastra un agujero de 3.000 millones por su ligereza a la hora de conceder créditos a clientes que ahora son insolventes
Mientras algunos expertos dicen que lo peor ya ha pasado, las entidades financieras españolas salen con éxito a los mercados, recién abiertos, en busca de liquidez