Los empleados del gimnasio Holmes Place, en Dolce Vita, que ayer cerró sus puertas, tienen la esperanza de que llegue un inversor a salvar «un negocio redondo»
El sindicato afirma que el personal que realiza las tareas de portería, control y limpieza del edificio «carece de las mínimas condiciones de seguridad y salud laboral».
Creen que habría posibilidad de reubicar a ese personal en el centro hospitalario si la Xunta cumpliera los compromisos recogidos en el acuerdo firmado por la empresa y el bipartito.