FÚTBOL El Barcelona parecía que se jugaba la vida. Fue un vendaval. De juego y de goles. Muy motivado, centrado en el partido, inconformista, con garra y anticipación, desarboló en todo momento al Tenerife (0-6). Si, además, se une la calidad que atesoran los azulgrana, el equipo de Rexach pareció invencible.
ERNESTO GÁLVEZ