El inspector de la policía norirlandesa John Burrows indicó que el incidente provocó «pánico puro» cuando el dispositivo fue arrojado «en una bolsa» en el edificio.
Cuando el hombre y su intermediario llegaron al chalé en el que se iba a hacer la transacción, «fueron agredidos y maniatados por dos personas» que se llevaron al empresario y el dinero de la señal.