Las comunicaciones por carretera se vieron obstaculizadas durante toda la jornada No llegó a cuajar, hizo más frío que en todo el invierno, pero los farrapos de nieve alegraron la tarde a quienes tuvieron ocasión de disfrutarlos. En la calle, sobre la cara o bajo el paraguas, desde casa o desde el centro de trabajo, ventana mediante. Con los brazos abiertos la recibió la mayoría, aunque pocos con la satisfacción del vendedor ambulante de la imagen, que seguramente ha encontrado en la meteorología un imprevisto aliado para la venta de anoraks. Sonreía feliz.