El líder de Unió, que opta a suceder a Pujol, renuncia abiertamente al independentismo para Cataluña Apostó fuerte el líder de Unió Democrática de Catalunya esta semana. Josep Antoni Duran i Lleida declaró abiertamente que su proyecto político no es independentista y contempla «una Cataluña abierta a un proyecto global de España». La afirmación no ha sentado nada bien en Convergència, el partido de Pujol. Tanto, que el presidente de la Generalitat se apresuró a asegurar que su sucesor provendrá de las filas de su partido, no del de su socio en la coalición CiU. De hecho, Artur Mas, delfín del «president», ha optado por aproximarse al nacionalismo más radical. Mientras, Pasqual Maragall se frota las manos.
MIGUEL A. SOUTO