El artista perfumó el Coliseo coruñés con un repertorio lleno de sus temas clásicos «Boa noche, Galicia, uhhhhhh», saludó a un público entregado Con las persianas echadas en los ojos, la mano acariciando el pecho y los pies atornillados a las tablas, cantó Julio Iglesias, o noso Julio , para las «gentes gallegas», y bien que lo hizo. Arropado por siete músicos, cuatro coristas y un par de bailarines de tango, ofreció lo que los presentes habían ido a escuchar. Un desfile de clásicos fue su concierto coruñés, en el que presentaba Noche de cuatro lunas .
Julio tiene mucho más de torero que de futbolista, pese a sus pinitos juveniles como portero merengue . Sus poses y sus desplantes cobran pleno sentido sobre un escenario.
REDACCIÓN