«Hay muchas películas que no necesitan banda sonora»

SUSANA BASTERRECHEA A CORUÑA

TELEVISIÓN

CÉSAR QUIÁN

Elmer Bernstein, compositor ganador de un Oscar que dirige esta noche en A Coruña Steve McQueen y Pelé escaparon de los nazis al ritmo de sus notas y «Los siete magníficos» cabalgaron a lomos de su partitura. Elmer Bernstein lleva cincuenta años con la musiquilla del cine metida en su cabeza cana. Nominado trece veces al Oscar y ganador de la estatuilla por «Millie, una chica moderna», el compositor neoyorquino confiesa que «hay películas que no necesitan banda sonora». Esta noche cogerá la batuta en A Coruña para dirigir a la Sinfónica de Galicia. «Estoy alucinado con esta orquesta», dice.

23 ago 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Bernstein, autor de la música de más de 200 películas, graba estos días la banda sonora de Gángsters en Nueva York, la última cinta de Martin Scorsese. Ha hecho un paréntesis para dirigir a la Sinfónica de Galicia en un concierto de cine. «Estoy alucinado con esta orquesta», confiesa. -¿Se considera el padre del sonido del western? -Cambié el concepto del género pero sólo porque creía que en el Oeste vivían cowboys fuertes, como John Wayne. Lo que hice fue llevar un sonido más potente al género. -¿Cómo se consigue que el público salga de ver una película tarareando la música? -La música debe acercar la atmósfera del filme al espectador. Si es buena, sales del cine tarareándola y te devuelve las imágenes a la cabeza. -¿Se imagina una película sin banda sonora? -Hay muchas que no la necesitan. Henry Fonda hizo una película sobre un jurado, Doce hombres sin piedad. Me dijeron que hiciera la música y yo les contesté: «Mirad, el jurado está todo el tiempo metido en una habitación hablando del caso. No necesitais música». -Siempre ha elogiado el trabajo de compositores como Morricone, Herrmann o John Williams. ¿No hay envidias en la profesión? -Admiro y respeto el trabajo de todos los buenos compositores. Hay otros a los que no. -¿Le llegará pronto la nominación número catorce? -Ojalá, que Dios te oiga, pero depende más de la cinta que de la banda sonora. -¿Qué recuerda de la Caza de Brujas? -Era tremendo, la gente iba a la cárcel y te daba miedo hablar. Durante un tiempo no pude trabajar para los grandes estudios e hice música de películas menores. Era una completa estupidez. -Pero Cecil B. DeMille, anticomunista, le llamó para «Los diez mandamientos». -Cuando ya estaba trabajando para él un periódico dijo que era simpatizante de los comunistas. Él me llamó y me lo preguntó. Le dije que no, porque era de izquierdas pero no comunista. Supongo que decidió que no debía ser lo suficientemente rojo como para no hacer la banda sonora. -¿Le apetece trabajar para el cine europeo? -Me encantaría. Es más serio que el americano. En mi país ahora sólo se hacen películas para adolescentes, que son los que van al cine, y ya no pertenecen a sus creadores sino a abogados y contables. Prefiero componer para películas pequeñas porque tienes más libertad.