El coche eléctrico arranca sin batería

Raúl Romar García
r. romar REDACCIÓN / LA VOZ

SOCIEDAD

Las elevadas expectativas que se habían marcado han quedado muy lejos de la realidad.

04 dic 2011 . Actualizado a las 16:46 h.

El coche eléctrico ha arrancado en España con la batería baja. La gran apuesta de Zapatero y su ministro de Industria, Miguel Sebastián, se ha visto en buena parte frustrada, y las elevadas expectativas que se habían marcado han quedado muy lejos de la realidad. Así, si el objetivo para este año era el de conseguir que por las carreteras españoles circulasen en torno a veinte mil vehículos movidos por energía eléctrica, los datos fríos demuestran que las ventas se cerrarán en el 2011 con poco más de mil unidades vendidas, de las que en torno a trescientas se corresponden con turismos.

El Gobierno, sin embargo, no se ha desanimado ante los pésimos datos y, en su último consejo de ministros antes de las elecciones lanzó un nuevo plan para relanzar la matriculación de este tipo de vehículos. El real decreto aprobado amplía, por un lado, el período de solicitud de ayudas hasta el 15 de diciembre y, por otro, abre un nuevo plazo para que los interesados puedan subvencionar el coste con cargo a las arcas públicas a partir del 1 de enero y que se mantendrá hasta noviembre del 2012. Se trata de un presupuesto ya comprometido que alcanza una cuantía de 40 millones de euros. Se trata de ayudas directas a la compra con el objetivo de evitar «un estancamiento de la demanda». Industria atribuye buena parte de la situación al «retraso al 2012 de la llegada al mercado de muchos modelos eléctricos». De hecho, el 54 % de los modelos previstos para su comercialización en el 2011-2012 han sufrido demoras, lo que ha afectado a la demanda.

La cuantía de la subvención individual es del 25 % del precio de venta antes de impuestos del vehículo completo, incluyendo sus baterías propulsoras. Los usuarios que estén dispuestos a adquirir un coche con una autonomía superior a los 60 kilómetros pueden aspirar a una ayuda máxima de hasta 15.000 euros.

Su alto precio, con modelos por encima de los 30.000 euros, y su escasa autonomía, que pueden alcanzar los 170 kilómetros en el mejor de los casos, es, de hecho, uno de los factores que más retraen a los posibles compradores. Así al menos lo apunta un estudio realizado por el Real Automóvil Club de Cataluña, que apunta que sí estarían dispuestos a adquirirlo si el precio de los eléctricos no superase el 10 % de los convencionales.