Entre las hipótesis que barajan los expertos actualmente están las aguas residuales como posible foco de propagación de la infección bacteriana. Según indicó ayer el investigador Jorge Blanco, estas aguas podrían estar infectadas con heces de seres humanos que incubaron la bacteria en su interior. Un punto que aún no está del todo probado, ya que, por los resultados obtenidos hasta ahora tanto los humanos como los animales podrían ser portadores de la bacteria. En los ciclos naturales hubo un momento en el que la E. coli entró en su organismo y ellos serían los que en su estómago la irían modificando.
Ahora, analizando como posibles causas del brote las aguas residuales, también se investiga el recorrido que estas pudieron tener dentro de un ecosistema. En caso de que aguas infectadas llegasen a vegetales o volviesen de nuevo a cualquier tipo de rumiantes, las personas que los ingirieron después estarían infectadas. Aún así, siguen realizándose análisis en verduras y en otros productos para detectar el foco.