El animal se va cuando su hábitat ha experimentado una notable mejoría

La Voz

SOCIEDAD

02 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Paradójicamente, el urogallo se va cuando su hábitat en Os Ancares ha mejorado. «Durante las últimas cuatro décadas, el abandono del rural, asociado a una disminución de la cabaña ganadera, a una menor superficie de pastos y cultivos, y al fin de las explotaciones madereras, ha conducido a un proceso de reforestación positivo para el urogallo, que selecciona bosques de amplia superficie, poco fragmentados y maduros», expone Jorge Layna. El biólogo destaca que los trabajos que la Xunta ha realizado encaminados a favorecer el hábitat de especies protegidas, como el propio urogallo o el oso pardo, «han mejorado considerablemente la superficie y calidad de los bosques en los últimos 15 años». ?A diferencia de otras subespecies que habitan masas de coníferas, el urogallo cantábrico encuentra su hábitat entre las frondosas.

En Galicia, su imagen es indisociable a la del acebo, popularmente conocido como su fuente de alimento. «La ausencia de hayas y la particularidad de que Os Ancares son el único espacio de la cordillera Cantábrica donde el acebo forma bosques de gran superficie, convierten a este en un elemento esencial para su refugio y alimentación durante el invierno y específico de nuestra comunidad, sin detrimento de otras frondosas, como abedules o robles», señala el experto.

Aparte del clima y del hábitat se han estudiado otros factores que pueden haber acelerado su extinción. Es el caso de la presencia de predadores como la marta, fundamentalmente, que comen los huevos y las crías del urogallo.