Aunque nació cerca de la playa, tenía pocos meses cuando ?sus padres se fueron a vivir a Triacastela por motivos laborales
31 jul 2010 . Actualizado a las 02:21 h.El hijo pequeño de José, cabo primero de la Guardia Civil, y Consuelo no siempre fue alcalde de Lugo, aunque haya a quien a estas alturas pueda resultarle increíble. El niño José Clemente López Orozco era Pepito Cabo, como no podía ser menos en un crío de nombre José e hijo del cabo comandante de puesto. Aunque nació en Foz, los traslados del padre lo llevaron ya en sus primeros meses a residir en Triacastela y después en la capital de la provincia. Su primer recuerdo del mar, de la playa, lo sitúa a los 11 años.
El niño Pepe llegó al mar de Foz en una excursión, desde Lugo, con su padre. «Impresionante», dice el alcalde Pepe cuando recuerda la sensación que le produjo el mar (a veces la hace femenina y dice «la mar»). En este viaje, tan breve en kilómetros y tan largo en horas, aquel chaval tuvo ocasión de experimentar, contra su voluntad, algunas leyes físicas. Caminando por las rocas mojadas, resbaló, cayó y se empapó la ropa. Y así lo encontró su padre: mojado. La excursión siguió después por Burela y Viveiro y vuelta a la capital de la provincia. «La arena me llamó mucho la atención», recuerda Orozco.
Después, el niño Pepe (gracias a la persistencia de su madre se sabía el catecismo de memoria antes de saber leer) pasó los veranos en Fazouro, en casa de una amiga de su madre; era la casa del señor Ladislao. Y la playa, la de Nois. Recuerda que allá por 1960 un pez de esos que por A Mariña denominan ariegos o escarapotes, picó a una niña y él la llevó «a carrelo» a su casa.
Aquellos veranos perdidos en la memoria son un tiempo de horas inmensas en lo que todo estaba por estrenar. Muchos de los recuerdos del niño Orozco son de Triacastela. Allí empezó a ir a la escuela a los cuatro años. Como estaba un poco alejada, pasaba a buscarlo el maestro (Don Luis, recuerda) y, por el camino, algún tiempo después de concluidas las vacaciones de verano, recogían nueces a pie de nogal. Quizá entonces se decidió su vocación docente y municipal.