Poco importó ayer en el pequeño municipio ourensano de Melón que este fruto no esté entre los que se cultivan en sus huertas. Fue ese un detalle sin excesiva importancia para los cerca de dos mil vecinos de este municipio del Ribeiro, que ayer homenajeó sin complejos al melón, que está siempre tan presente en sus vidas. «É unha forma de crear lazos entre os veciños», explicó el alcalde, Alberto Pardellas, para justificar tan peculiar evento.
Para la segunda edición de la fiesta se utilizó cerca de una tonelada de melones, que se repartieron entre las diferentes actividades y los que fueron directamente al plato. En la comida oficial, a la que asistieron 700 personas, se pudo degustar puré de melón o helado de melón, como propuestas más originales. También disfrutaron de recetas elaboradas por los propios vecinos y por cocineros profesionales que se dieron cita en las inmediaciones del monasterio de Melón.
Antes de la comida ya se habían gastado unos 300 kilos de melón en las competiciones paralelas con el fruto como protagonista. Desde un partido de melón rugbi hasta una carrera de sacos con melones o un peculiar juego de dardos en melón.
El lado menos lúdico llegó con el pregón de una voz autorizada en el fruto homenajeado ayer en Melón. Juan Peñalver Pardo, presidente de la Indicación Geográfica Protegida del Melón (Murcia), demostró sus conocimientos del fruto en cuestión. Hasta hubo tiempo para un desfile de cabaleiros y un concierto de la banda municipal.
La fiesta se prolongó durante todo el día con la actuación de un mago y de un grupo musical. «Quedamos contentos coa participación e tamén coa calidade das receitas elaboradas co melón como produto principal», concluyó el alcalde Alberto Pardellas.