Los pasajeros de Vueling que protagonizaron una protesta en París regresan hoy a Galicia por carretera
SOCIEDAD
La odisea de los viajeros del vuelo de Vueling VY8223, entre París-Charles de Gaulle y Lavacolla, cancelado el domingo, continúa por carretera. Los 135 pasajeros, en su mayoría cruceristas del viaje inaugural del buque Empress , de Pullmantur, que zarpó desde A Coruña la semana pasada, se amotinaron en el aeropuerto francés el domingo por la noche tras la cancelación del vuelo cuando tenían la tarjeta de embarque en la mano.
Ante la falta de información o alternativas por parte de la compañía, hicieron un plante ante la puerta de embarque y se negaron a recoger las maletas. El no como respuesta de la compañía a la petición de autocares enfureció a muchos pasajeros, y más cuando supieron que querían compensarlos con la devolución del dinero y un vuelo a cualquier destino de la compañía antes del día 24.
La situación empeoró con la bajada de las temperaturas en la terminal y el malestar de una mujer que viajaba con su marido y un hijo adolescente y que estaba mareada. Los servicios médicos del aeropuerto tardaron en llegar, pese a que la mujer estaba tirada en el suelo y cubierta con los abrigos de otros viajeros. Finalmente se llevaron a otra terminal al matrimonio, y el niño quedó al cuidado de los otros pasajeros.
Trámites con la embajada
Los afectados, entre los que había muchas personas mayores, intentaron sin éxito pedir la colaboración de la embajada y del consulado. Pese a la inoperancia del personal que atendió a todos de noche, por la mañana un trabajador del aeropuerto ayudó a buscar una salida. A las diez de la mañana de ayer se les ofrecieron 50 plazas en un vuelo a Alicante, o la opción de coger el de las ocho de la tarde de hoy a Compostela.
Al final, Vueling brindó la posibilidad del autocar, lo que también se había ofrecido a tramitar la Autoridad Portuaria coruñesa, por tratarse en su mayoría de pasaje del Empress . Al final, Vueling fletó dos autocares en los que vienen 73 viajeros. Salieron a las dos y cuarto de la tarde, muy indignados porque a las diez de la mañana Vueling les dijo que ya estaba todo solucionado y, sin embargo, aún tardaron cuatro horas y cuarto en salir. Cuentan con llegar a Galicia a las ocho de la mañana, después de 18 horas de carretera, parando cada tres para que las personas mayores, y sobre todo la mujer enferma, puedan bajar y descansar.